martes, 12 de febrero de 2013


EDUARDO GALEANO 





Eran los 90's yo tenia como 13 años y encontré un libro negro viejo en mi casa la portada decía "LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA". entonces ahí fue amor a primera vista no pare de leerlo hasta acabarlo y después no volví a ver el mundo como antes tenia otra perspectiva de la vida, fue una atracción irresistible con sus escritos. Desde ahí que idolatro a este escritor, un tal Eduardo Galeano un uruguayo de nacimiento pero Latinoamericano de corazón un eminente intelectual de profesión periodista. A continuación una breve biografía de el:


(Eduardo Hugues Galeano; Montevideo, 1940) Escritor y periodista uruguayo cuya obra, comprometida con la realidad latinoamericana, indaga en las raíces y en los mecanismos sociales y políticos de Hispanoamérica.
Se inició en el periodismo a los catorce años, en el semanario socialista El Sol, en el que publicaba dibujos y caricaturas políticas que firmaba como Gius. Posteriormente fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época. En 1973 se exilió en Argentina, donde fundó la revista Crisis, y en 1976 continuó su exilio en España.


Regresó a Uruguay en 1985, cuando Julio María Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones democráticas. Posteriormente fundó y dirigió su propia editorial (El Chanchito), publicando a la vez una columna semanal en el diario mexicano La Jornada. En 1999 fue galardonado en Estados Unidos con el Premio para la Libertad Cultural, de la Fundación Lanna.

Su obra, traducida a mas de veinte lenguas, es una perpetua y polémica interpretación de la realidad de América Latina, estimada por muchos como una radiografía del continente. Galeano es, sin duda, uno de los cronistas de trayectoria más incisiva, inteligente y creadora de su país. Una de sus obras más conocidas es Las venas abiertas de América Latina, un análisis de la secular explotación del continente sudamericano desde los tiempos de Colón hasta la época presente que desde su publicación en 1971 ha tenido más de 30 ediciones.

En dos ocasiones obtuvo el premio Casa de las Américas: en 1975 con su novela La canción de nosotros y en 1978 con el testimonio Días y noches de amor y de guerra. En la primera obra, La canción de nosotros, abordaba el complejo tema de la lucha armada y la relación entre las fuentes culturales populares y la militancia de izquierdas de la pequeña burguesía.

La segunda, Días y noches de amor y de guerra, es una crónica novelada de las dictaduras de Argentina y Uruguay, aunque hay continuas referencias al entorno latinoamericano. En ella se relatan las vivencias de un periodista en un país aplastado por el poder militar y paramilitar en un período atroz, marcado por la violencia ejercida sobre los discrepantes. Sin embargo, junto al horror de amigos que desaparecían en ocasiones "por error" y otras simplemente por pensar por sí mismos, están el amor, los amigos, los hijos, el paisaje, todo aquello que aun en la oscuridad de una guerra sucia y despiadada contra los más débiles sigue siendo motivo para vivir, defender las ideas y alzar la voz contra los que actuaban impunemente para implantar el miedo y la consiguiente paralización. En primera página ya se anuncia: "Todo lo que aquí se cuenta, ocurrió. El autor lo escribe tal como lo guardó en su memoria. Algunos nombres, pocos, han sido cambiados". Aunque los hechos son, pues, dolorosamente reales, están contados con sobriedad, sin llegar al regodeo y la autocompasión.

Su trilogía Memoria del fuego, que combina elementos de la poesía, la historia y el cuento, está conformada por Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras(1984) y El siglo del viento (1986), y fue premiada por el Ministerio de Cultura del Uruguay y también con el American Book Award, distinción que otorga la Washington University. La obra es una cronología de acontecimientos culturales e históricos que proporcionan una visión de conjunto sobre la identidad latinoamericana. Por su audaz mezcla de géneros y su talante crítico es quizá una de las obras más ilustrativas de la labor de Galeano.

En Memoria del fuego, Eduardo Galeano lleva a cabo una revisión de la historia de Latinoamérica desde el descubrimiento hasta nuestros días, con el propósito de enfrentarse a la "usurpación de la memoria" que él denuncia en la historia oficial. Se trata de un texto de carácter híbrido, entre el relato y el informe, entre la recopilación de poemas y la transcripción de documentos, entre la descripción de los hechos y la interpretación de los movimientos sociales y culturales que los sustentan.

Excepto la primera parte de Los nacimientos, titulada "Primeras voces", la obra se estructura como un mosaico de breves textos independientes que, sin embargo, encajan y se articulan entre sí para formar un cuadro completo de los últimos quinientos años de la historia de América, siempre desde la perspectiva de los desheredados y buscando la diversidad en los temas, las voces y los estilos. Cada uno de estos textos va encabezado por el año y el lugar en el que tiene lugar el episodio que se narra. Al pie del mismo se citan las obras que documentan los datos allí recogidos.

El criterio que se sigue para la ordenación de estos fragmentos es estrictamente cronológico, mientras que el criterio geográfico es intencionadamente ignorado, para mejor conseguir la impresión de unidad de la historia americana, más allá de unas fronteras a menudo fijadas en función de intereses ajenos a las verdaderas realidades nacionales y a golpe de guerra fratricida o de abuso imperialista.

Por otra parte, Galeano huye explícitamente de la imparcialidad, no busca la construcción de un discurso aséptico, en el que los hechos y las gentes queden igualados por una mirada presuntamente objetiva. Su pretensión, y sin duda su logro, es reflejar el drama de América en su multidimensionalidad: el juego del poder; la lucha de los oprimidos en pos de su emancipación; la creación de un arte y una literatura genuinos, más allá del mimetismo colonial; las transformaciones sociales y económicas; la evolución de las relaciones interamericanas y con el exterior, etc. El punto de vista es abiertamente partidista, rechazando todo aquello que ha instalado a América Latina en una subordinación que se pretende inevitable y la brutal explotación y el aniquilamiento a que han sido sometidos los pobres de todo el continente, incluyendo a los marginados del Norte poderoso y opulento, sean indios, negros, chinos o chicanos.

Escritor prolífico, la obra de Eduardo Galeano abarca los más diversos géneros narrativos y periodísticos. Otros títulos suyos a destacar son Los días siguientes(1962), China, crónica de un desafío (1964), Los fantasmas de día de León (1967), Guatemala, país ocupado (1967), Nosotros decimos no (1989), El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), El fútbol a sol y sombra (1995), Las aventuras de los jóvenes dioses (1998), Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1999), Bocas del tiempo (2004) y Espejos. Una historia casi universal (2008).


En enero de 2006, Galeano se unió a figuras internacionales como Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Ernesto Sabato, Thiago de Mello, Carlos Monsiváis, Pablo Armando Fernández, Jorge Enrique Adoum, Luis Rafael Sánchez, Mayra Montero, Ana Lydia Vega y Pablo Milanés, en la demanda de soberanía para Puerto Rico. Además firmaron en la proclamación de independencia del país.

En febrero de 2007, Galeano supera una operación para el tratamiento del cáncer de pulmón. En noviembre de 2008, Galeano dijo sobre la victoria deBarack Obama:"La Casa Blanca será la casa de Obama pronto, pero esa Casa Blanca fue construida por esclavos negros. Y me gustaría y espero que él nunca lo olvide".

En abril de 2009, el presidente venezolano Hugo Chávez entrega una copia de "Las Venas Abiertas de América Latina" al presidente estadounidense Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago.

En mayo de 2009, en una entrevista declaró:"No sólo Estados Unidos, sino algunos países europeos han sembrado dictaduras por todo el mundo. Y se sienten como si fueran capaces de enseñar lo que es democracia".

En septiembre de 2010 ganó el destacado premio Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios en Suecia, entregado anualmente por la Sociedad Stig Dagerman a aquel escritor que en su obra reconoce la importancia de la libertad de la palabra mediante la promoción de la comprensión intercultural. Galeano fue distinguido con el galardón por estar "siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados", por escuchar y transmitir su testimonio mediante la poesía, el periodismo, la prosa y el activismo, según el jurado.”

Fuentes:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/galeano.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Galeano

domingo, 10 de febrero de 2013


EL POSITIVISMO Y EL POSITIVISMO JURÍDICO


Introducción:

Positivismo: esta palabra fue incluida en el lenguaje filosófico y científico por Augusto Comte para designar el movimiento intelectual que él creía haber iniciado. 

Desde el punto de vista científico el positivismo debe considerarse en dos aspectos diversos: como método y comosistema. Como método señala derroteros a la investigación científica y filosófica; como sistema comprende un conjuntode afirmaciones acerca del objeto de la ciencia. Es fácil ver la diversidad de estos aspectos; mas también se observará que deben de ser íntimas sus relaciones e influencias mutuas; y en realidad lo son, bastante más de lo que en principio y según las exigencias lógicas y científicas pudiera creerse. 

En la historia jurídica anterior al siglo XIX hubo sólo dos momentos en que el derecho fue considerado de manera positiva y se hizo ciencia. En la antigüedad los romanos acotaron el objeto de estudio a las normas jurídicas por ellos establecidas y, muchos siglos después, en las universidades de Europa medieval, un grupo de juristas volvió a estudiar el Derecho romano con la misma actitud de aquellos que lo gestaron. Estos eran los llamados glosadores que tomaron como objeto de estudio el conjunto de las normas contenidas en la más importante de obra jurídica de los romanos: el Corpus Iuris Civilis. 

De lo dicho podemos concluir que, excepción hecha de los romanos y de los glosadores, hasta el siglo XIX no hay ejemplos de ciencia del derecho aunque si importantes meditaciones en torno a los temas de la Filosofía del derecho desarrollados bajo el rótulo de Derecho natural. El paradigma científico del derecho debe su origen al positivismo que delimitó claramente su objeto de estudio, y, aunque luego haya resurgido el pensamiento filosófico en torno al Derecho, la actitud positiva nunca más perdió su preeminencia entre los operadores jurídicos. 

El positivismo general y el sociologismo jurídico 

La palabra ‘positivismo’ esconde un sentido muy vago que hace referencia a un conjunto de ideas que imperaron durante todo el siglo XIX y que tuvieron gran influencia en el pensamiento científico y filosófico de Europa y América. Fundado por Augusto Comte, el positivismo como sistema filosófico, pretendió explicar el mundo social de acuerdo al modelo de las ciencias naturales, ateniéndose exclusivamente a lo que estaba puesto o dado, a lo positivo, rechazando todo conocimiento metafísico o a priori, y toda pretensión a una intuición directa de lo inteligible.

AUGUSTO COMTE
Pensador francés, padre del positivismo (Montpellier, 1798 - París, 1857).


Considerado como la aplicación del naturalismo al mundo social, el positivismo sociológico de Comte propició no admitir como científicamente válidos los conocimientos que no proceden de la experiencia. El hecho es la única realidad científica, y la experimentación y la inducción los métodos exclusivos de la ciencia. La realidad sólo puede ser conocida y explicada en función de sus causas mediante la investigación de las leyes constantes de coexistencia y sucesión entre fenómenos.
Nuestros conocimientos no pueden exceder las verdades establecidas en ese único terreno y por ese único medio, cuando, por otra parte, no tenemos tampoco necesidad alguna de ir más allá.

Comte buscaba los hechos y las leyes causales y no los principios de las esencias o sustancias, ya que estos, según su propuesta, resultaban inaccesibles para la mente humana. Limitó toda noción de certeza a los resultados experimentales obtenidos por las ciencias positivas y afirmó que lo que no se logre establecer dentro de ese campo por medio del método positivo no tiene valor como conocimiento quedando discriminado del ámbito científico y relegado al campo de la simple disquisición metafísica.

El positivismo sociológico de Comte es, en su sentido más estricto, “el positivismo” a secas, el pensamiento que dio origen a un movimiento ideológico cuya explicación del mundo social alcanzó en Europa y América el nivel de una mística religiosa laica. De esta forma se convirtió en una nueva forma de metafísica. Al respecto afirma Ferrater Mora que Comte estructura triplemente una teoría de la ciencia, una crítica social y una religión, aunque paradójicamente de acuerdo a su opinión sólo la ciencia es relevante

Como señala Julián Marías, Comte fue un pensador a la altura de su tiempo: producto espiritual de la Revolución francesa, ideólogo del liberalismo y portavoz de la Revolución industrial. Estos condicionantes históricos no sólo dan origen a Comte sino que fueron la razón del auge de la filosofía positivista durante los siglos XIX y XX, ya que posibilitaron que ideas no demasiado novedosas en el campo de la cultura, cristalizaran con la fecundidad y fuerza con que lo hicieron, en un movimiento cuyos efectos aún hoy son perceptibles.

El positivismo, como pensamiento y doctrina, se caracteriza por la conciliación de los siguientes rasgos fundamentales:
a) la reacción contra toda filosofía romántica y especulativa;
b) la terminante oposición a toda reflexión metafísica;
c) el rechazo de toda realidad no fáctica;
d) la búsqueda de relaciones causales entre los hechos; y,
e) la sobrevaloración de la ciencia entendida como determinante del progreso de la cultura.

El positivismo fue una compleja corriente de pensamiento que dominó gran parte de la cultura europea en sus manifestaciones filosóficas, políticas, pedagógicas, historiográficas y literarias, durante el período que va, aproximadamente, desde 1840 hasta llegar casi al comienzo de la primera guerra mundial. Además del mencionado Comte (1798-1857) en Francia, debemos destacar a John Stuart Mill (1806-1873) y Herbert Spencer (1820-1903) en Inglaterra, a Jakob Moleschott (1822-1893) y Ernest Haeckel (1834-1919) en Alemania, y a Roberto Ardigò (1828-1920) en Italia.

En ese mundo en el que las concepciones epistemológicas vigentes consideraban a la ciencia experimental el único saber válido, el efecto psicológico de semejante situación no podía ser otro que un complejo de inferioridad de los científicos sociales en general y de los jurístas en particular. Las reacciones fueron fundamentalmente dos: a) denunciar, al estilo de von Kirchmann, la falta de cientificidad del conocimiento jurídico cayendo en un escepticismo o, b) adherir al sociologismo que al entender a la sociedad humana como una suma de objetos que reaccionan casualmente, consideró al Derecho como una manifestación de la realidad que debía explicarse por sus causas eficientes económicas, psicológicas y sociales.

El positivismo jurídico

Desde antiguo en el ámbito jurídico el adjetivo ‘positivo’ ha sido aplicado al sujeto ‘Derecho’, para designar el conjunto de normas puestas (del latín positum) o creadas por una autoridad en un tiempo y lugar precisos. En cambio el vocablo ‘positivismo’ apareció en el campo jurídico recién en el siglo XIX y fue empleado de las más diversas maneras dificultando su adecuada caracterización.

El positivismo jurídico surge inspirado en el positivismo filosófico –que proyectó sobre la filosofía los métodos científicos–, al conjuro de la ideología surgida a partir de la Revolución francesa, y en coincidencia con el auge de las grandes codificaciones que pretendían asegurar los valores orden, seguridad y paz para establecer las nuevas políticas liberales.

HANS KELSEN 

Pensador jurídico y político austriaco (Praga, 1881 - Berkeley, California, 1973). 



Kelsen, Cossio, Carrio, Hart, Bobbio, Ross y otros muchos juristas desarrollaron particulares caracterizaciones del positivismo jurídico.

Todos ellos, sin embargo, coinciden al atribuirle ciertos rasgos básicos, que son aplicación de los principios generales supra mencionados y que nos permiten filiar a cualquier autor que los sustente como iuspositivista: 

a) El rechazo del Derecho natural en cualquiera de sus vertientes –divina, natural o racional–, en total correspondencia con la oposición terminante a toda fundamentación metafísica del derecho. 

b) La separación entre el derecho y la moral o entre el derecho que ‘es’ y el que ‘debe ser’, en cabal coincidencia con el rechazo de toda realidad no fáctica. 

c) La valoración científica del derecho, que acentúa el dogma de la plenitud y coherencia del sistema jurídico, en total sincronía con la sobrevaloración de la ciencia en general. 
La ciencia del derecho que se constituyó a la zaga de estos principios se sustenta en las siguientes bases históricas: 

a) La laicización del derecho, bosquejada por Grocio, la Escuela del derecho natural y la reforma protestante implicó asumir una postura laica que sirvió para que la ciencia jurídica se desarrollara como una actividad humana independiente de toda ética religiosa. 

b) La separación entre el derecho y la moral, encarada sistemáticamente por Tomasio y Kant, por la que propusieron dejar fuera del ámbito jurídico el fuero interno del hombre, actitud a partir de la cual la ciencia del derecho comienza a delimitar su exclusivo y fáctico objeto de estudio. 

c) La eliminación del iusnaturalismo y la ontologización del derecho positivo, llevada a cabo directamente por Savigny, por la que la ciencia del derecho abandona toda fundamentación última del Derecho. Renegando del Derecho natural y descartando todo objeto trascendente circunscribió su objeto de estudio a lo real dado en la experiencia. 

A pesar de que las distintas manifestaciones del positivismo coinciden en prescindir de toda consideración metafísica o axiológica pura, en asumir una postura totalmente laica y en atenerse sólo a los datos fehacientemente comprobados, sin embargo, se aprecian notables diferencias. Así, mientras unas limitan su labor a las normas formalmente válidas, prescindiendo de su efectiva observancia, otras prestan decidida atención a los hechos sociales e incluso a los valores puros positivos que los inspiraron. 

El objeto central de la ciencia del derecho es en consecuencia la estructura lógica de la norma. 

El positivismo jurídico que se difunde a partir de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, se manifiesta en una tendencia por elaborar racional y formalmente el derecho positivo. 

La idea del derecho responde aquí a una concepción formalista, centrada en la forma o manera en que debe ser realizada una acción para que sea un acto jurídico, y no en su contenido, justo o injusto, ni en su finalidad. Sólo interesa asegurar un razonamiento coherente, prescindiendo de su contenido. Es un retorno a Kant y a su normatividad y formalismo. Se produce sobre todo através de las concepciones jurídico-filosóficas de dos de los hombres más representativos del positivismo: Rodolfo Stammler y Hans Kelsen.


RODOLFO STAMMLER (1853-1938) 


Propone aplicar estrictamente el método formalista, que prescinde de los contenidos, necesariamente limitativos y no universales de los ordenamientos jurídicos particulares. 
Desde esta perspectiva la vida social aparece como la "acción conjunta reglada de los hombres", y el orden jurídico como "un medio para el logro de fines". Al concepto de hombres vinculados socialmente debe unirse la idea de la vinculación de fines. 
El concepto de derecho supone un orden jurídico entendido como un medio para el logro de fines, por lo cual la noción del derecho puede ser comprendida y concebida sólo mediante una referencia a los fines humanos y a sus medios adecuados. 
El criterio para distinguir el derecho justo del que no lo es se encuentra para Stammler en la idea de derecho, definida como "la noción de la armonía incondicionada de todo contenido jurídico". 
La idea de derecho justo se relaciona con el concepto de idea social, y no entendido como una utopía o una situación jurídica que debe lograrse. Aquí el ideal social no es un fin sino la armonía absoluta de todos los posibles quereres jurídicos.


HANS KELSEN

Hans Kelsen emprende "la tarea de elaborar una teoría depurada de toda ideología política y de todo elemento de la ciencia de la naturaleza, y consciente de tener un objeto regido por leyes que le son propias". 
Intenta probar que sólo existe el derecho positivo concebido como una serie de normas coordinadas y sistematizadas y ajeno a cualquier actitud valorativa. Pretende dar a la teoría del derecho la objetividad y la precisión propias de toda ciencia. 
Por Teoría Pura se entiende una ciencia cuyo único objeto es el derecho. Trata de determinar qué es y cómo se forma el derecho, sin indagar cómo debe ser y formarse. 
Para Kelsen el derecho se había introducido en temas psicológicos, biológicos, morales y hasta teológicos, acusando una grave falta de sentido crítico y poniendo en peligro la verdadera ciencia jurídica. 
De manera que los juristas de la teoría pura no están llamados a construir, sino a observar y a analizar el derecho, tal como éste se presenta. Es preciso dejar de lado la preocupación por su origen, causa o finalidad para centrarla en el derecho puesto, en el derecho positivo. 

El derecho como sistema de normas. 

Para determinar el objeto de la ciencia jurídica Kelsen parte de los dos aspectos en que esta estudia y considera el derecho: 

a) desde una perspectiva estática, como un sistema establecido, como un orden social, como un sistema de normas que regulan la conducta humana; 


b) desde un punto de vista dinámico, referido a los distintos actos por los cuales se crea y aplica el derecho y que tiene en cuenta sobre todo la conducta regulada por las normas jurídicas. 


El derecho es pues un orden normativo, un sistema de normas, coordinadas entre si, formando un todo coherente. 
Según Kelsen es preciso tener en cuenta la diferencia existente entre la ciencia de la naturaleza y las de la sociedad: 


a) la naturaleza como un sistema de elementos relacionados entre si por el principio de causalidad. Se da una relación causa-efecto independiente de la voluntad humana; 


b) la sociedad como un orden en el que se regula la conducta de los hombres y se establecen relaciones entre determinados hechos. Estas normas son creadas y aplicadas por actos humanos. 


En consecuencia la naturaleza es un orden distinto al de la sociedad. Esto se debe al tipo de principios que establecen la relación entre un hecho y su consecuencia: 


- en el dominio de la naturaleza, el principio de causalidad, que determina que a una misma causa sigue necesariamente un mismo efecto. Aquí la consecuencia o el efecto se constatan; 


- en el orden social, el principio de imputación, aplicado a las relaciones jurídicas. Aquí se relacionan por una parte la conducta establecida por la norma, y por otra la sanción que debe aplicarse cuando se comete un acto contrario al señalado por la norma. En este ámbito la consecuencia se atribuye. 


"Un acto ilícito es seguido de una sanción porque una norma creada por un acto jurídico prescribe o autoriza la aplicación de una sanción cuando se ha cometido un acto ilícito". La sanción debe entonces seguir al acto ilícito; con lo cual el orden jurídico se afirma en un deber ser. A este ámbito pertenece el derecho, a diferencia de los hechos naturales que son propios de lo que es y no de lo que debe ser. 


La juridicidad de un hecho responde aquí a una norma propia de los sistemas jurídicos estatales a los que se refiere la teoría pura. La validez y juridicidad de cada norma dependen de normas superiores que se fundan a su vez en la Constitución. Como esta sucesión o gradación de normas no puede ser infinita, debe existir una norma fundamental que otorgue validez a la totalidad del sistema normativo. 

La norma fundamental. 

Tiene las siguientes características: 


a) no es una norma de derecho positivo, por cuanto su validez no se origina en una norma superior. No es entonces una norma puesta; 


b) es una norma supuesta. Es una hipótesis que se supone para extraer de ella una serie de consecuencia, se vincula con la lógica jurídica, es una norma hipotética. 


Para la teoría pura esta norma es "la hipótesis necesaria de todo estudio positivista del derecho", y el elemento que "permite a la ciencia jurídica considerar el derecho como un sistema de normas válidas". 
De modo que existe un orden jurídico cuando su validez se apoya, en última instancia, en una norma única, que es la fuente común de validez y da unidad a dicho orden jurídico. 
Para Kelsen norma fundante básica es el PODER, la fuerza exterior al Derecho y el que lo fundamenta. La misión principal del poder soberano -del Estado- es organizar la convivencia social a través del Derecho. Identifica a la norma fundante del sistema con la idea del poder. La dinámica de su razonamiento lo lleva a identificar Estado y Derecho criticando el dualismo Estado-Derecho. 


Para Kelsen el Estado es sólo un orden jurídico, y éste se apoya en una norma presupuesta. 

Al considerar al Derecho como regulación de la coacción, es decir a la fuerza como contenido de las normas jurídicas, concibe la relación entre Derecho y Poder planteando la relación legitimidad-efectividad de la siguiente forma: "... cuando una Constitución no es modificada por las vías constitucionales sino que es reemplazada revolucionariamente nos enfrenta ante un puro hecho de fuerza, de poder que provoca la sustitución de la norma fundante básica". 

El cambio de relaciones del poder produce el cambio del orden jurídico. La Norma Fundante Básica no es más que la traducción racional de ese cambio de poder. Esta aparece como el enmascaramiento de la realidad del Poder para mantener el edificio de la Teoría Pura. 

Lo que es cierto en ese cambio revolucionario como fundamento del Orden Jurídico, es también válido en las situaciones de normalidad. 

El derecho como orden coactivo. 

Definir el derecho como un orden coactivo significa que una de sus funciones más importantes es la de "reglamentar el empleo de la fuerza en las relaciones entre los hombres", por cuanto "quien dice acto de coacción dice empleo de la fuerza". 

En consecuencia, el derecho establece las condiciones y el modo en que puede usarse la fuerza, pues ésta sólo debe ser ejercida por quienes están autorizados para hacerlo. 

De acuerdo con estos principios, para la Teoría Pura "la función esencial del derecho es la de establecer un monopolio de la fuerza en favor de las diversas comunidades jurídicas". 

El derecho, el derecho natural, y la justicia. 

De acuerdo con el Formalismo en que se inspira y apoya la Teoría Pura "la ciencia del derecho no puede declarar que tal orden -o tal norma jurídica- es justo o injusto...". Y no puede hacerlo porque para este pensamiento el contenido de la justicia es subjetiva, y varía según las épocas y los lugares. Pretender definir una "justicia absoluta es un ideal irracional, pues la razón humana sólo puede comprender valores relativos". 

A partir de esta idea condiciona o más aún, niega la existencia de valores absolutos, capaces de justificar o no una determinada conducta, de acuerdo con un criterio universal de justicia, implícito en el Derecho. De ello deduce que las teorías acerca de la justicia quedan reducidas, en última instancia, a "dos tipos fundamentales: uno metafísico-religioso y otro racionalista, o mejor dicho, pseudo-racionalista". 

Su idea de justicia se une, por una parte, a su negación del Derecho Natural, a cuyas doctrinas atribuye una concepción dualista del Derecho entendido en dos dimensiones opuestas, la del derecho positivo y la del natural, y por otra a la pretendida imposibilidad de la razón para establecer y determinar un contenido o un concepto universal de Justicia fundada en la naturaleza humana. 

Estos rechazos se deben, también, a dos afirmaciones de la Teoría Pura acerca del derecho: 

- En primer lugar a la idea de que la validez originaria se encuentra en la norma hipotética y en ningún caso en un fundamento superior a los establecidos por el derecho positivo, o ajeno a los principios de la lógica formal. Aceptar cualquiera de estas perspectivas significaría negar la posibilidad de una Ciencia del Derecho autónoma e independiente. 

- En segundo término, al concepto de que tal validez debe estar garantizada por la coacción, cosa que no sucede con el derecho natural. 

Tal formalismo quiebra la idea de un Derecho como regla ética de conducta, e introduce la arbitrariedad al negar la existencia de un criterio universal de justicia que limite la voluntad del legislador originario de la primera Constitución. De esta manera se cae en la contradicción de aceptar una norma hipotética de valor absoluto, rechazándose, al mismo tiempo, toda idea de justicia como valor también absoluto. La idea es contradictoria porque para Kelsen "los únicos juicios de valor que la ciencia del Derecho podría pronunciar son aquellos que comprueban la conformidad u oposición entre un hecho y una norma jurídica. El hecho sería entonces declarado lícito o ilícito, legal o ilegal, constitucional o anti-constitucional". 


Fuentes: 
www.kennedy.edu.ar/Deptos/Derecho/articulos/Positiv_positivjurid.pdf 
http://www.todoelderecho.com/Apuntes/Varios/Apuntes/POSITIVISMO.htm

jueves, 7 de febrero de 2013


10 Cosas Que Le Enseñaré a Mis Hijos Sobre Las Mujeres



Por Micah Sparacio 
La verdad a veces no es cómoda 
Entonces si no estas cómodo con una realidad que traiciona a tus ideales, no continúes leyendo. 
La cosa más importante que he aprendido sobre las mujeres es que debes de ser indiferente ante sus intentos de ponerte en una red emocional y de controlarte. Suena duro, pero tú eres el hombre. Necesitas estar en control de ti mismo. Tú no deberías de ser controlado. Tú necesitas liderar. Tú necesitas tomar decisiones. Olvida esas tonterías sobre la igualdad. Las mujeres no quieren eso, incluso si dicen que lo quieren (es muy común en las relaciones que exista duplicidad de intenciones) 
Lo que es importante es que entiendas como operan las mujeres en un nivel biológico y emocional. En conclusión, las mujeres no están buscando a los tipos amables. Ellas buscan a los hombres fuertes confiados y poderosos. Hombres que las hagan sentir seguras... cómodas. Esto tiene sentido desde una perspectiva evolutiva puesto que las mujeres necesitaban hombres en los que ellas pudiesen confiar para que las protejan a ellas y a sus niños. 
De modo que no caigas víctima de las historias sobre las intenciones... los cuentos sobre lo que ellas necesitan... las súplicas por un hombre amable. Esto es rudo. Pero si te olvidas de todo lo demás, al menos recuerda esta regla:nunca dejes que una mujer gane control sobre ti a un nivel emocional. Nunca dejes que ella te presione con culpa o súplicas por simpatía. Enfréntala cuando ella está equivocada. No hay nada de malo con proveer confort o algún cumplido... de hecho, deberías de ser un maestro de estas habilidades... pero jamás dejes que ella te manipule a darle cumplidos. En ese momento ella te está controlando. 
La historia que escucharás será predicada desde las vigas de nuestra sociedad es que las mujeres tan sólo están buscando a alguien amable (entiéndase controlable). Rechaza esta narrativa cueste lo que cueste. 
En lugar de eso, enfócate en ser un hombre. Confiado y capaz. No tengas miedo de abrazar virtudes altas como la humildad (tan sólo no la confundas con la cobardía) y la fuerza (pero rechaza el orgullo obsesivo que ha destruido a tantas celebridades). Las mujeres no necesitan estas cosas, pero recuerda, tu objetivo debe de ser llegar a convertirte en un gran hombre, no un modelo que esta tratando de conquistar mujeres. 
Debes de ser el hombre que quieres ser sin preocuparte por las mujeres... es sólo entonces que tu vas a descubrir que ganar y mantener la atracción de una mujer es tan simple como respirar. Al hacer esto puedes vencer a los idiotas y a los bandidos (los que se llevan a todas las chicas) en su propio juego. 
El hombre que pasa la vida satisfaciendo cada capricho superficial y confusión emocional que la mujer promedio tiene, simplemente no va a ser capaz de atraer o mantener a una mujer por mucho tiempo. Él va a ser abusado y le van a romper el corazón. No hay razón para seguir este camino. 
Con esta introducción, aquí hay diez cosas que espero que mis hijos lleguen a entender sobre mujeres. 
1. Ten Confianza en Ti Mismo 
Las mujeres se sienten atraídas hacia la confianza. La ironía es que la confianza no debería de ser por el bien de las mujeres sino que debe de ser algo natural. Conviertete en el mejor hombre que puedas. Que tu confianza se derive de ser quien eres. Trata de ser el mejor hombre que puedas por el simple hecho de que ese es quien quieres ser. 
Biológicamente (y también subconsientemente) las mujeres se sienten atraídas hacia hombres grandes y fuertes o hacia hombres con personalidades con confianza (a veces esto viene con sentido del humor, pero el sentido del humor no es necesario). Estas dos señales antiguas de que un hombre va a ayudar a los descendientes de ella a sobrevivir (recuerda, las mujeres estan motivadas y actúan a nivel subconsiente, incluso si ellas no están de acuerdo con esto en el nivel consiente) 
2. Sonríe ante el rechazo. 
Históricamente, las mujeres han sido las que rechazan y los hombres los que persiguen. Así es como funciona el mundo. Ya sea que te guste o no, tienes que tener resistencia emocional y tienes que darte cuenta que el rechazo es parte del trato que recibimos los hombres. 
Las buenas noticias son que a diferencia del pasado, ahora hay miles de millones de mujeres allá afuera. De modo que simplemente continúa. No dejes que el rechazo sacuda tu confianza. Aprende, mejora y continúa. 
Puedes tratar al rechazo de la misma forma en la que tratas el entrenamiento en un deporte. Un mal necesario. 
3. Mantén otros intereses. 
Nunca permitas que una mujer consuma todos tus pensamientos o todo tu tiempo. Es más fácil decirlo que hacerlo. Pero hay un sinnúmero de razones por las cuales tú deberías de mantener otros intereses (hobbies, amigos, etc.) 
La razón más importantes es que al tener una vida fuera de tu relación o de tu obsesión, no te vas a sentir tan mal cuando la relación termine. Te va a ayudar a mantenerte en el suelo. Te ayudará a continuar cuando llegue el momento. 
Recuerda: tú no quieres ser consumido por una mujer, porque entonces ella está en control. Y realmente ella no quiere eso. Confía en mí. 
4. Disfruta de la compañía de otros hombres. 
Asegúrate de tener un grupo de amigos con los que pases el tiempo con frecuencia regular. Diviértete. Se activo. Se un hombre. Cuenta chistes sucios. 
Nunca abandones a tus amigos por una mujer. Si la mujer trata de dominar tu tiempo, es hora de salir de esa relación y continuar. Puede que sea duro, pero en el minuto en el que una mujer empieza a controlarte como si fuese tu madre, la relación es un barco a la deriva y es hora de salir de ahí. 
5. Entiende la hipergamia 
En un nivel biológico (subconsiente), las mujeres siempre están tratando de mejorar. Es difícil para los hombres entender esto por que para la mayoría de los hombres, a nivel subconsiente, todo lo que importa es que una mujer tenga cierto nivel de atractivo físico. Cualquier mujer que se adapte a los estándares es un buen trato. No importa si es para mejorar o empeorar. 
Con las mujeres esto es diferente. Las mujeres constantemente están buscando una mejora (usualmente en la forma de adquirir más poder). Pero también están buscando constantemente a las otras mujeres que podrían amenazar su situación actual (coquetear con otras mujeres en ocaciones, dentro del punto de vista de tu compañera es una gran forma de pelear contra la hipergamia). 
Entonces ¿Por que importa esto? Bien, porque la conciencia es la clave aquí. No creas por un segundo que la mujer con la que estás puede trascender su naturaleza biológica. Preparate. Las mujeres no son tan inocentes como la prensa las pinta. 
Lo que importa más es que tu puedes hacer cosas para controlar la hipergamia 1) no seas una presa fácil 2) no cedas ante el control emocional de ella sobre ti (una vez que ella te dominó definitivamente va a empezar a buscar al próximo) 3) mantén relaciones con otras mujeres y coquetea de vez en cuando. 
Lo más importante es que te prepares para la realidad. Que no te atrape con la guardia abajo. Si sabes lo que quieres, mantente vigilante. Confronta. Y mantente preparado para alejarte. 
6. Mantente listo para dejarlas ir. 
Hay mil millones de peces en el mar. No existe una mujer que fue hecha sólo para tí. No te creas las tonterías de Disney. Por supuesto, hay algunas mujeres que se van a adaptar mejor a tu personalidad mejor que otras y ciertamente hay algunas que son más atractivas que otras. Sin embargo el oceano es tan grande... no te desesperes. 
En el minuto en el que tu novia o compañera empiece a tratarte mal o a tratarte como si es que ella fuese tu madre o a usar el lenguaje avergonzador de cualquier tipo o que actue como una princesa con derechos, es una señal de que es hora de irse. Sin embargo pueden haber otras señales. ¿La novia está gastando mucho tiempo con otros tipos? Déjala. No pienses, tan sólo termina la relación. Y una vez que la hayas terminado mantente firme en tu posición. Se paciente. No tendrás que esperar mucho hasta que llegue tu siguiente “amiga” potencial. 
7. Disfruta de la compañía de otras mujeres 
Recuerda, tu eres el hombre. Tú estas en control de tu vida.. Y en serio, en un nivel biológico (olvida la etiqueta socio-cultural) así es como ella quiere que sea. Mantén amigas mujeres. Mantén a tu novia sobre los dedos de sus pies. Dale pistas sutiles de que tu has escogido estar con ella, pero que también podrías irte en cualquier momento si así lo quisieras y reemplazarla. 
Oh, y no dudes en coquetear con otras mujeres de vez en cuando. Es el antídoto para la hipergamia. 
8. Se bueno en algo. 
Ganar habilidades es la mejor forma de obtener confianza que existe. Los hombres necesitan construir, crear, inventar, resolver problemas. No me importa si es en aprender a tocar la guitarra (un imán para mujeres bastante obvio) o aprender a cazar venados (ese no es tan buen imán). Encuentra algo que disfrutes y dedicate a ser bueno en eso. Y no tengas el hábito de rendirte. Aprender es un proceso largo y a veces requiere de toda una vida. De modo que sigue trabajando a pesar de esos bajones. 
Al tener una habilidad o un conjunto de habilidades, vas a ganar independencia y auto-suficiencia. Vas a tener confianza en tus habilidades. Y siempre vas a tener algo a donde recostarte y ganar confort si la gente en tu vida te falla. 
9. Elimina esas cosas del tipo amable 
Una vez me dijo un amigo mío: “Las cosas cambiaron cuando me convertí en un tipo amable. Las mujeres empezaron a odiarme.” 
Tu objetivo no es ser amable. Tu objetivo es ser tu con confianza. No hay necesidad de ser un idiota arrogante o un tipo malo. Puedes vencer a esos bandidos y a los idiotas en su propio juego. Todo lo que ellos tienen es el hecho de que las mujeres los persiven como hombres con autoconfianza. Y eso es lo que las mujeres quieren. Tú puedes superarlos al ser fuerte, confiado e inteligente. 
Oh, otra cosa. Ya paso la moda, sin embargo no deberías de temer mantener la ventaje de ser un caballero honorable. Un hombre que sabe tratar bien a su mujer, pero que tampoco tiene miedo a retirarse con dignidad cuando ella empieza a jugar juegos. 
10. Tu cuerpo importa 
Al diablo con esa basura de que lo que está adentro es lo que importa. Seguro que en un mundo ideal es lo que importa, pero este no es un mundo ideal. De eso estoy seguro. 
Trata a tu cuerpo como a un hobby. Conviértelo en la máquina más en forma que puedas, pero diviértete haciéndolo. Ve a caminatas al aire libre, disfruta de la naturaleza, aprende a encontrar la paz de la soledad. Come el combustible que tu cuerpo necesita. No pongas basura en el tanque de combustible, come carne, vegetales y nueces y bebe mucha agua. 
Y hazlo por ti. No por las mujeres.

miércoles, 6 de febrero de 2013


LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS


Erase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: La alegría, la tristeza y muchos más, incluyendo el amor. 

Un día, se les fue avisando a los moradores, que la isla se iba a hundir. Todos los sentimientos se apresuraron a salir de la isla, se metieron en sus barcos y se preparaban a partir, pero el amor se quedó, porque se quería quedar un rato más con la isla que tanto amaba, antes de que se hundiese. 
Cuando por fin, estaba ya casi ahogado, el amor comenzó a pedir ayuda. 

En eso venía la riqueza y el amor dijo: Riqueza, llévame contigo!, -No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti dijo la riqueza. 

El le pidió ayuda a la vanidad, que también venía pasando... Vanidad, por favor ayúdame!, -No te puedo ayudar, amor, tú estás todo mojado y vas a arruinar mi barco nuevo! 

Entonces, el amor le pidió ayuda a la tristeza: Tristeza, me dejas ir contigo? Ay amor! Estoy tan triste que prefiero ir sola... 

También pasó la alegría, pero ella estaba tan alegre que ni oyó al amor llamar. 

Desesperado, el amor comenzó a llorar, ahí fue cuando una voz le llamó: Ven, amor, yo te llevo. 

Era un viejito, y el amor estaba tan feliz que se le olvidó preguntarle su nombre. 

Al llegar a tierra firme, le preguntó a la sabiduría: ¿Sabiduría, quién era el viejito que me trajo aquí? 

La sabiduría respondió: Era el tiempo. ¿EL TIEMPO? 

¿PERO POR QUÉ SÓLO EL TIEMPO ME QUISO TRAER? 

LA SABIDURÍA RESPONDIÓ: PORQUE SÓLO EL TIEMPO ES CAPAZ DE AYUDAR Y ENTENDER AL AMOR...